jueves, 24 de septiembre de 2020

El Teatro Español en el Siglo de Oro, su visión de la conquista y el papel de la mujer americana a través de tres comedias.


En el repertorio del teatro español del Siglo de Oro pueden citarse algunas obras sobre la conquista de las Indias. Entre las más conocidas se encuentran El Nuevo Mundo descubierto por Cristóbal Colón, de Lope de Vega, del que existe copia manuscrita en la Biblioteca de la Universidad de Sevilla,  Algunas hazañas de las muchas de don García Hurtado de Mendoza, de Antonio Mira de Amescua, y La conquista de México, de Fernando de Zárate (seudónimo de Antonio Enríquez Gómez). 

Recientemente se han añadido al fondo de teatro antiguo de la Biblioteca de la Universidad de Sevilla tres obras que entran dentro de esta categoría de temática americanista. Se trata de Todo es dar en una cosa, de Tirso de Molina, (fraile que viajó a las Indias y continuó escribiendo la segunda y tercera parte sobre este tema, tituladas respectivamente Amazonas en las Indias y La lealtad contra la envidia), La Aurora en Copacabana, de Pedro Calderón de la Barca, y Los españoles en Chile, de Francisco González Bustos.

En Todo es dar en una cosa  se enaltece a los soldados españoles como caballeros, mientras que en las dos restantes se recrean la llegada y la conquista del Nuevo Mundo, naturalmente ajustándose a la visión que en ese tiempo se tenía de la empresa conquistadora (según las dos obras restantes), y abordando la interacción entre soldados y mujeres indígenas.

El punto medular de estas tres obras es cómo se representan los personajes femeninos, tanto si se trata de españolas como de indias. Es una representación particular, que se construye en torno a tres elementos fundamentales:

En primer lugar, religión e idiolatría. Las mujeres españolas que han sido deshonradas (porque declararon su amor y fueron abandonadas) al final se casan por el rito cristiano. Las mujeres indígenas, que son idólatras, terminan abrazando la fe cristiana y también llevan a cabo el matrimonio por el rito cristiano.            



En segundo lugar, la belleza y el privilegio o desgracia que ésta conlleva. Las mujeres indígenas son adoradas y casi representan a una deidad, debido a su belleza, siendo objeto de veneración por parte del cacique o el conquistador. En la obra de Francisco González Bustos el cacique Caupolicán se refiere a Fresia como:

…Deidad, que luz reparte

y el conquistador Diego de Almagro la interroga:

Quién eres, divino monstruo?

 Quién eres, que, como á Diosa,

 oy á tus plantas me postro?

En La Aurora en Copacabana, Calderón hace decir a Yupanqui:

Da en que á Guacolda,

 bella Sacerdotisa del Sol,

llegue a ver…

Por último, la valentía por proteger al ser querido, reconocido en el conquistador o cacique indígena. La mujer española se muestra abnegada y fiel al sentimiento de amor hacia el español (es el caso de Beatriz con Gonzalo y Juana con hacia Diego de Almagro). La mujer indígena  puede ser fiel, pero también se la representa como infiel, llegando a veces a refiriérse a ella con adjetivos ofensivos, como los que emplea Mosquete, en la obra de Tirso de Molina, al hacer referencia a una pregunta sobre Diego de Almagro:

… a  una perra está queriendo,

que por ella se le cae la baba.


Tirso de Molina describe a la madre de Pizarro como alguien que se enamoró de Gonzalo de Pizarro y, aún deshonrada y embarazada de él, deja a su hijo en una encina para protegerle. Su abuelo lo encuentra y sin saber que es su nieto, se lo entrega a Beatriz para que lo cuide como su madre adoptiva, quien le prodiga todo el amor y protección. Francisco no sabe quiénes son sus padres y aunque sospecha, la herida de saberse no reconocido le hace irse de casa y formarse a sí mismo como le hace saber a Beatriz:

Hijo de ninguno soy,

 no tengo pares, no admito

 ascendientes que me agrávien

en mis obras legítimo

 el nuevo ser restauro,

las hazañas a que aspiro:

 deudor de mí mismo soy,

 hijo seré de mí mismo”.

Con el tiempo será el conquistador Pizarro, que le hace una promesa a la reina Isabel:

Si otro Orbe Colón descubre

 en vuestras minas hermosas,

os hago pleito omenage

de no bolver a las Costas

de España, mientras no os diere

más oro, y plata, más joyas

que quando dueño del Mundo,

triunfó de sus partes Roma.  



Calderón  de la Barca describe a dos mujeres protagonistas de la conquista española en Chile. Fresia, de gran belleza, reina del Imperio Araucano y pareja del general Caupolicán, al saber de las hazañas de Diego de Almagro, deja a un lado sus sentimientos hacia Caupolicán y rinde amor al conquistador, poniendo en apuros al emperador en la guerra contra los españoles. Al mismo tiempo, Juana, enamorada de Diego y deshonrada por él, le sigue y le protege en todo momento, hasta que él, en su encarcelamiento, la recuerda y vuelven sus sentimientos de amor hacia ella, quien es la que le salva y logra, gracias a ello, recobrar el valor y conquistar el territorio.

Calderón da el protagonismo, en la conquista de Perú, a tres personificaciones: en primer lugar la Idolatría, deidad vestida de india, que al no poderse realizar el sacrificio de una bestia en su honor, se enoja y desea el sacrificio de víctima humana; en segundo lugar Guacolda, sacerdotisa de gran belleza, elegida como esposa del Sol, que debe aceptar ser sacrificada,

Aunque pudiera valerme

de la repugnancia que haze

a toda Ley Natural,

que un Dios beba humana sangre...

Por último,  Lla Virgen María, que libra a los españoles de ser quemados cuando los indígenas sitian la ciudad y cuando logran conquistarla, la hacen patrona de Copacabana y es el esposo de Guacolda, Yupanqui,  quien crea la imagen. Los dos se convierten en cristianos y Guacolda a María adora como

...Virgen

Soberana, Madre, y Reyna

de Ángeles, y de Hombres, llegue

día en que nos amanezca

su Aurora en Copacabana.

Autora de la entrada: Leiby Salguero

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy interesante,lectura muy, muy amena. Muchas gracias por toda la información.

JIMMY SALGUERO dijo...

El artículo me transmite mucha información nueva, ampliando así mis conocimientos de la conquista. Saludos desde Guatemala.