martes, 19 de mayo de 2015

TITIVILLUS: UNA NUEVA REVISTA SOBRE EL LIBRO ANTIGUO

TITIVILLUS




El próximo día 20 de mayo a las 19 horas se presenta en la Biblioteca Nacional de España Titivillus, una nueva revista sobre libro antiguo. 

En la presentación intervendrán Elisa Ruiz García, Víctor Infantes, Manuel José Pedraza (director de la publicación) y Concha Lomba (Vicerrectora de la Universidad de Zaragoza).

  
Titivillus nace como una revista interdisciplinar de periodicidad anual dedicada a la publicación de trabajos de investigación sobre el libro antiguo desde todos sus aspectos: históricos, materiales, formales, artísticos, bibliográficos, de gestión bibliotecaria, como objeto de colección y patrimonial, tipográficos...

Su objetivo es servir de vehículo de transmisión del conocimiento a la comunidad científica que investiga y se interesa en cualquiera de las múltiples facetas relacionadas con el mundo de los manuscritos e impresos.

Titivillus se edita en la Universidad de Zaragoza por un grupo de Investigadores del libro antiguo de diferentes universidades españolas y extranjeras.

jueves, 14 de mayo de 2015

PHARSALIA

Marco Anneo Lucano
Pharsalia, cum Omniboni Leoniceni commentario
Vencia, Bartholomaeus Zanis; impens. Octaviani Scoti, 31 marzo 1492.
Biblioteca de la Universidad de Sevilla A 336/081

Como fuente histórica y como poema épico, la Pharsalia o Bellum civile del cordobés Lucano (39-65 d.C.), tan admirado siempre en España, fue una de las obras de la Antigüedad más difundidas durante la Edad Media y el Renacimiento. De ella se sirvió Alfonso X para la Primera Crónica General, y ejerció una influencia muy considerable entre los humanistas y poetas españoles del siglo XV, sobre todo en Juan de Mena.
La epopeya latina que tras la Eneida de Virgilio parecía haber quedado fijada definitivamente en sus características esenciales, derivadas de Homero, fue renovada por Lucano en este poema de diez cantos al abandonar los temas y la tramoya mitológica en favor de un asunto histórico y verídico cantado con un vigor inigualable, la guerra civil entre Pompeyo y César.


Numerosas ediciones europeas de la etapa incunable tuvo la obra, siendo las más interesantes la princeps de Juan Andrés (Roma, 1469) y la de G. B. Guarino (Venecia, 1477). Esta de 1492 comentada por el gramático y filólogo italiano del siglo XV Omniboni Leoniceni (Ognibene de Lonigo) con noticias biográficas del poeta, antiguas y de autores de la época, fue una de las que más se prodigaron. Su editor, Ottaviano Scotto, fue un importante tipógrafo que con frecuencia, como en este caso, encargó a otros sus publicaciones.
La primera edición castellana, traducida en prosa por Martín Laso de Oropesa (1499-¿1564?), Secretario del cardenal Don Francisco de Mendoza y Bobadilla, prelado de Burgos, no lleva indicaciones tipográficas, pero se presume que vio la luz en Amberes hacia 1530. Esta versión fue la que se siguió editando en España hasta la brillante y libre realizada en octavas por el poeta sevillano Juan de Jáuregui (Madrid, Lorenzo García, 1684).

(Tomado de: Rocío Caracuel Moyano y Aurora Domínguez. Un tesoro en la Universidad de Sevilla: incunables y obras de los siglos XVI y XVII: Exposición. Sevilla: Secretariado de Publicaciones de la Universidad, 1993).
Fotografía: José Delgado Lamela.

jueves, 7 de mayo de 2015

CURSO EXTRAORDINARIO PATRIMONIO Y HUMANIDADES DIGITALES



Instituto de Estudios Medievales y Renacentistas.
Universidad de Salamanca
FECHAS 24-26 de junio de 2015 (miércoles–viernes)
Información y matrícula: http://formacionpermanente.usal.es

La producción en el ámbito de la Humanidades ha experimentado en los últimos años una transformación de crucial importancia. Tanto los medios de producción como la investigación que se hace de los textos de todos los tiempos exigen nuevas metodologías y permite nuevas aproximaciones gracias a las herramientas digitales que tenemos hoy a nuestro alcance. 


Los nuevos útiles permiten escrutar un inmenso corpus de textos y de imágenes, así como producir representaciones radicalmente nuevas cuyo estatus epistemológico está todavía en desarrollo. Los datos y los documentos son más fácilmente compartibles, los investigadores trabajan de una manera más integrada, los modos de comunicación de la investigación se están transformando. Los procesos de producción y difusión del conocimiento científico cambian de naturaleza, y estos cambios han de integrarse en la formación de los nuevos investigadores. 

El curso Patrimonio y Humanidades Digitales organizado por el IEMYR (Instituto de Estudios Medievales y Renacentistas) de la Universidad de Salamanca, ofrece una aproximación al patrimonio textual desde diferentes ópticas abordando aspectos filológicos, documentales y comunicativos que permitirán al alumno obtener una visión contemporánea de la manera de trabajar con el patrimonio textual. 

lunes, 4 de mayo de 2015




Psalterium graecum.
Vencia, Aldus Manutius, 1496-98.
Biblioteca de la Universidad de Sevilla A 336/132

Integramente impreso con tipos griegos a dos tintas, este magnífico Psalterium constituye una de las joyas bibliográficas más valiosas que posee la Universidad. Aunque no se sabe con exactitud su fecha de impresión, se supone que no debió hacerse más alla de mediados de 1498 en que sus tipos quedaron fuera de uso.

 
La edición hecha en el taller del prestigioso humanista e impresor Aldo Manucio "el Viejo", lleva una carta del editor, Justinus Decadyus. En ella anuncia la intención de Manucio de publicar el Pentateuco y el Antiguo Testamento en hebreo, griego y latín.
El primer libro impreso entero con tipos griegos que se conoce es una gramática de 1476 publicada en Milán, centro durante un tiempo de las ediciones en dicha lengua. Manucio, con una sólida formación humanística y después de profundizar en sus estudios clásicos en Ferrara, donde había contado con la protección y amistad de Pico della Mirandola, se trasladó a Venecia con el propósito de establecer allí un taller dedicado básicamente a editar obras en griego. A partir de 1495 comenzaron a salir sus trabajos. Sin embargo su predilección por las letras cursivas con las contracciones y ligaduras de los tipos, grabados por Francisco Griffo, hizo imposible la bella impresión de sus textos con caracteres griegos, al contrario de los que estampó en romanos. A pesar de ello, a través de este vistoso y cuidado Psalterium se refleja el buen hacer de Manucio y se explica el valor que tienen hoy las obras salidas de su imprenta que a su muerte siguió funcionando durante un siglo más o menos, primero regentada por su suegro Andrea Torresano, y después por su hijo Pablo y su nietro Aldo "el Joven" sucesivamente.

(Tomado de: Rocío Caracuel Moyano y Aurora Domínguez. Un tesoro en la Universidad de Sevilla: incunables y obras de los siglos XVI y XVII: Exposición. Sevilla: Secretariado de Publicaciones de la Universidad, 1993).
Fotografía: José Delgado Lamela.

miércoles, 29 de abril de 2015




Hartmann Schedel.
Liber chronicarum.
Nuremberg, Antonius Koberger, 12 julio 1493.
Biblioteca de la Universidad de Sevilla A 335/107

Conocida como la Crónica de Nuremberg, esta obra, a pesar de que existen muchos ejemplares de ella, tanto en España (en la misma biblioteca universitaria de Sevilla hay tres ejemplares) como en el extranjero, es muy apreciada por la gran riqueza iconográfica que encierra. Después de la Biblia ilustrada de 1475, se considera el libro más importante salido de las fecundas prensas de Anton Koberger, el más famoso de los tipógrafos que en su época trabajaron en Nuremberg.

Nacimiento de Eva


El autor, Hartmann Schedel, médico de gran cultura, que ejerció la profesión en su ciudad natal, Nuremberg, escribió esta especie de historia compendiada del mundo, que sería una más entre tantas otras de la misma índole como se prodigaron en el siglo XV, de no ser por sus 1.809 bellísimas xilografías de diferentes tamaños, que la ilustran con escenas bíblicas, ciudades, retratos de papas, reyes, etc., de las cuales algo más de la mitad se repiten. Así, por citar un ejemplo, se utiliza un mismo grabado para representar a Roma, Jerusalén y París.

Tan magna empresa editorial corrió a cargo de Sebald Schreyer, hombre muy culto y acaudalado que ocupó altos cargos públicos y fue muy favorecido por el emperador Maximiliano I, y de su cuñado Sebastián Kammermeister. Los grabados fueron obra del afamado Michael Wohlgemut y de Wilhelm Pleydenwurf. Según Adrian Wilson, quien ha estudiado a fondo la obra, es bastante probable que Alberto Durero hubiera ejecutado alguno de ellos, ya que por aquel entonces era aprendiz en el taller de Wohlgemut.



(Tomado de: Rocío Caracuel Moyano y Aurora Domínguez. Un tesoro en la Universidad de Sevilla: incunables y obras de los siglos XVI y XVII: Exposición. Sevilla: Secretariado de Publicaciones de la Universidad, 1993).
Fotografía: José Delgado Lamela.

lunes, 27 de abril de 2015

UN INCUNABLE SEVILLANO: LA CONSOLACIÓN DE LA FILOSOFÍA

BOECIO, Anicio Manlio Severino.
Boecio de consolacion y Vergel de consolacion.
Sevilla, Meinardo Ungut y Stanislao Polono, 18 y 21 de febrero de 1497.
2 partes.
Donación de Manuel Andérica Martínez
Biblioteca de la Universidad de Sevilla: A 335/316


De consolatione philosophiae del noble romano Severino Boecio (h.480-524) representa una pieza singularísima tanto desde el punto de vista filosófico como desde el punto de vista literario. Además, la dolorosa circunstancia en que fue escrito, estando ya su autor encarcelado en Pavía esperando la ejecución, no hizo sino aumentar su interés y repercusión, que fue enorme en la Edad Media y en el Renacimiento. De ello da fe el hecho de que su difusión comprendiera no sólo el latín original en que se escribió la obra, sino también numerosas traducciones tempranas a las lenguas vernáculas, entre las cuales está el castellano. 

La obra se divide en cinco partes en las que se alterna prosa y versos, y posee un innegable espíritu pedagógico. Su autor quiso legar una síntesis del pensamiento de los filósofos antiguos en torno al tema de la teología. Esto explica en gran medida el éxito posterior de la obra, sin duda la más conocidas de cuantas escribió Boecio: de hecho, se conservan de ella unos 400 manuscritos de los que no ha podido realizarse un stemma fiable (aunque los especialistas suelen coincidir en que todos provienen de dos arquetipos distintos, uno escrito en mayúsculas y el otro en minúsculas: cfr. K. Büchner, Bemerkungen zum Text der Consolatio Philosophiae. Hermes, 1940, vol. 75, p. 279-297). Las ediciones de la obra, sola o acompañada de otros escritos de Boecio, son igualmente numerosísimas: en la Biblioteca General de la Universidad de Sevilla se conservan, por ejemplo, cuatro ediciones latinas del siglo XV1 y seis de los siglos XVI y XVII . 

Con relación a la versión castellana que presentamos aquí, editada en Sevilla en 1497, hay que decir que atestigua el gran interés que hubo en las prensas hispalenses por esta obra: otras ediciones con esta misma traducción están fechadas en 1499 y 1511, y con la traducción de Fray Pedro de Aguayo aparecerán a lo largo del siglo XVI nuevas ediciones sevillanas. Las tres primeras ediciones citadas presentan, además de la traducción del De consolatione, el Vergel de consolación, atribuido al dominico Fray Jacobo de Benavente. 



Esta edición de 1497 salió de los talleres tipográficos del alemán Meinardo Ungut y el polaco Estanislao Polonio, que acudieron a la invitación de los Reyes Católicos y se establecieron en Sevilla, donde llevaron a cabo una intensa actividad impresora. No se conoce con certeza el autor de esta traducción. Algunos especialistas como Pellicer y Haebler, entre otros, la atribuyen a Fray Antonio de Ginebreda; sin embargo, Marcel Bataillon indica que Ginebreda tan sólo realizó la traducción al catalán, de la cual deriva una versión castellana anónima aparecida por primera vez en Tolosa (Tolouse) en 1488 y recogida posteriormente en el ejemplar de 1497 que presentamos aquí.



(Tomado del comentario a esta obra por José Manuel García Valverde, para la exposición "La Antigüedad en el Fondo Antiguo de la BUS", en: 
http://expobus.us.es/mundoantiguo/ambito_148_240.htm)

viernes, 24 de abril de 2015

EL PRIMER LIBRO IMPRESO EN SEVILLA

Alfonso Díaz de Montalvo.
Repertorium quaestionum super Nicolaum de Tudeschis in libros Decretalium. Hispali: Antonius Martínez, Alfonsus de Portu et Bartholomaeus Segura, 1477.
Biblioteca de la Universidad de Sevilla: A 336/101



En 1992 Harry Wohlmuth adelantaba la fecha de inicio del primer taller de imprenta en Sevilla a 1472 o principios de 1473. En esa fecha habría salido del taller de Antonio Martínez, Bartolomé Segura y Alfonso del Puerto la Bula de indulgencias a favor de la cristianización de Guinea y las Islas Canarias, que perteneció al bibliófilo James P.R. Lyell, y que se halla actualmente en la Biblioteca Nacional de Madrid.

Hay noticias de otras bulas fechadas en 1473, pero nunca se han hallada.

Hasta ese momento la fecha más temprana que podía darse con absoluta certeza para la aparición de la imprenta en Sevilla era la de 1477. En tal año aparecieron en Sevilla el Repertorium de Díaz de Montalvo y el Sacramental de Clemente Sánchez de Vercial, fechado el 1 de Agosto, obras ambas salidas del taller de los tres impresores. Aunque algunos bibliógrafos (Méndez, Escudero, Vindel...), hablan de otras ediciones anteriores muy complejas del Sacramental, también en Sevilla, han sido muy discutidas y hoy se descartan por completo.

El Repertorium del famoso jurisconsulto Alfonso Díaz de Montalvo, Consejero y Oidor de los Reyes Católicos, por cuyo encargo llevó a cabo la obra, es una recopilación de las leyes y ordenanzas del Reino de Castilla. En él -y así lo manifiesta Montalvo en el prólogo- recogió y sintetizó una copiosa doctrina jurídica expuesta por orden alfabético y tomada de diversos autores, especialmente de Nicolao Tudeschi, conocido también como el "Panormitano". La obra dedicada a don Pedro González de Mendoza, Obispo de Sigüenza, lleva el siguiente colofón, tantas veces analizado:

     "Si petis artífices primos quos ispalis olim vidit et ingenio proprio monstrante peritos. Tres fuerunt homines martini Antoniusatque de portu Alphonsus segura et Bartolomeus. MCCCLXVII "



En todo caso los tres impresores son los más antiguos que aparecen en la capital andaluza y, algo muy anómalo, son españoles, según se desprende de sus apellidos. No proceden de Alemania o de otros puntos de Europa, como es el caso de los que emplearon la nueva técnica en otras ciudades españolas durante los primeros tiempos de su implantación en el país. Dónde, cuándo y con quién aprendieron el oficio, son interrogantes de difícil solución.