miércoles, 17 de enero de 2018

RECOPILACION



4 tomos: I: 6 h., 299 f.- II: 3 h., 298 f.-III: 3 h., 302 f.- IV: 2 h., 364 f.- Fol.   L. red. y curs. - 2 tam. - 2 col.- Inic. grab.- Apost. marg.- Port. grab. con esc. imperial que se repite en los 4 tomos, firmado en 1681 por Gregorio fosman.
En la vuelta de la portada de los 4 tomos: "Este libro es de la Librería de D. Juan de Aguilera y Castillo, del Consejo de Indias"



En esta obra, como en ninguna otra, ha quedado reflejado el sistema colonial empleado por España en América desde los primeros tiempos de su presencia en aquellas tierras hasta 1681 aproximadamente, año de su publicación.

La legislación indiana iniciada realmente en 1492 con las Capitulaciones de Santa Fe, fue incrementándose con posteriores disposiciones, entre las que cabe destacar las Leyes de Burgos de 1512 y las Leyes nuevas de 1542. Pero la aplicación práctica de las Leyes chocaba con la imposibilidad de su conocimiento por parte de las autoridades. La única solución satisfactoria era recopilarlas, y para ello se llevaron a cabo varios intentos.

En 1596, se publicó la recopilación de la legislación vigente hasta el momento hecha por Diego de Encinas conocida por el Cedulario de Encinas. Pero la necesidad de formar una verdadera y completa recopilación fue en aumento, y a pesar de la tarea realizada por Rodrigo de Aguiar y Acuña y Antonio de León Pinelo, por diversas razones, el corpus no se publicaría hasta ahora, 1681.


La legislación se halla dividida en nueve libros. El 1º y el 2º en el tomo I, en el II del 3º al 7º, en el III el 8º y el 9º hasta el Título 25, y en el IV el 9º desde el Título 26 más el Indice General. Cada tomo lleva a su vez un índice.

Sin embargo, sólo durante unos años fue suficiente la Recopilación. Comentarios y adiciones fueron supliendo sus carencias, por lo que Carlos III en 1780 encargó una nueva recopilación, pero no se llevó a cabo por lo que esta siguió vigente. 

La Biblioteca General posee dos ejemplares más de la obra y otro la de las facultades de Filología y Geografía e Historia.

Hay edición facsímil (Madrid, Cultura Hispánica, 1973).





(Tomado de CARACUEL MOYANO, R., DOMÍNGUEZ GUZMÁN, A., Un tesoro en la Universidad de Sevilla. Incunables y obras de los siglos XVI y XVII. Universidad de Sevilla, 1993) 

lunes, 8 de enero de 2018

Las Siete partidas


10 Partes en 4 v. I: 151 f.; II: 116 f.; III: 186 f.; IV:73 f.; V: 112 f.; VI: 116 f.; VII: 102 f.; VIII: [62] h.; IX: [8] h.; X: [231] h.- Fol.  L.red. y curs. - 2 tam.- Texto a 2 col. rodeado de coment. - Inic. grab. .- titulillos, núms. y letras marg. - Port. grab. con esc. imperial, y en rojo y negro en el vol. 1º.
Ejemplar bien conservado, pero impreso en mal papel. En portada, sello de la Biblioteca Pública de Sevilla.

 Las Siete Partidas es la obra jurídica más importante de las compuestas por iniciativa y bajo la dirección de Alfonso X. Cuando el monarca subió al trono (1252), se encontró en sus reinos con una gran diversidad de Derechos, diversidad que ya Fernando III había intentado reducir concibiendo además la idea de formar un libro de leyes que alcanzase a todos. Su hijo llevaría a la práctica esa idea en este código que, inspirado fundamentalmente en las fuentes del Derecho romano y del Derecho canónico con las que se armonizó el castellano, fue el más extraordinario intento de sistematización legislativa que se hizo en la Europa medieval. Pero además, junto a las normas y disposiciones legales, afloran continuamente en la obra una multitud de aspectos cotidianos, minuciosamente anotados, que constituyen una valiosísima información sobre muchos aspectos curiosos de la vida medieval: costumbres, diversiones, vida doméstica, vestidos, ocupaciones y oficios, etc.


De Las Partidas se hicieron varias redacciones, una de ellas en el reinado de Fernando IV, afectó a toda la obra y, probablemente, fue entonces cuando se dividió en siete partes o  "partidas" -más por las virtudes atribuidas al número siete que por imitar al Digesto- lo que ha dado lugar a que se le conozca por ese nombre. En el siglo XV las diferencias en los textos de las copias que circulaban, hacía ya necesaria la fijación de una versión con fuerza de ley, cosa que no se lograría hasta bien entrado el siglo XVI en que el Consejo real encomendó la tarea al prestigioso jurista Gregorio López, quien añadió al texto una extensa glosa que fue muy apreciada. La edición vio la luz en 1555 en Salamanca en cuatro volúmenes con la siguiente distribución:

Vol. I: Partidas 1ª y 2ª; Vol. II: Partidas 3ª y 4ª; Vol. III: Partidas 5ª, 6ª y 7ª; Vol. IV: Indices (del texto en castellano, de títulos en latín y de materias también en latín).

Domingo de Portonaris, su impresor, perteneciente a una de las grandes familias italianas de tipógrafos, fue uno de los más destacados en la culta Salamanca de entonces. En su calidad de Impresor Real imprimió la obra.

Durante la Edad Media Las Siete Partidas se tradujeron al catalán, portugués, gallego e inglés, y no ha dejado de editarse en todas las épocas. La edición expuesta es la tercera con las glosas  de Gregorio López. De las anteriores salmantinas de 1555 y 1565, se conservan ejemplares incompletos en la Facultad de Derecho.

Hay edición facsímil de la de Salamanca (Andrea de Portonaris, 1555), hecha en Madrid (BOE, 1974).





(Tomado de CARACUEL MOYANO, R., DOMÍNGUEZ GUZMÁN, A., Un tesoro en la Universidad de Sevilla. Incunables y obras de los siglos XVI y XVII. Universidad de Sevilla, 1993)

lunes, 4 de diciembre de 2017

Historia de Sevilla : en la qual se contienen sus antiguedades, grandezas y cosas memorables en ella acontecidas, desde su fundación hasta nuestros tiempos

8 h., 160 f.- Sign.: §8 A8-V8 .- Fol. L. red. y curs.- 3 tam.- 2 col.- Inic. grab.- Grab.- Apost. marg.- Marc. tip. en colofón.
Proc.: "Es de la Librería del Carmen de Utrera" y a continuación "Soy de Manuel Anderica..." Seriales de polilla y manchas de humedad que no afectan al texto.


Se trata de la primera historia de Sevilla impresa. Entre las antiguas, después de la de Ortiz de Zúñiga, es la que goza de mayor prestigio, siendo muy apreciada por las noticias menudas que contiene.

La obra consta de dos partes, cada una con portada propia pero foliación contínua y divididas a su vez en tres libros. En la primera portada está representado San Fernando flanqueado por San Leandro y San Isidoro y en la segunda, con fecha de 1586, las patronas de Sevilla, las santas Justa y Rufina. Tras los preliminares entre los que figuran la dedicatoria del autor a Felipe II, y dos sonetos de los licenciados Jerónimo de Montoya y Duarte Fernández, comienza la parte primera (f. 1) que trata de la historia de la ciudad desde su fundación. En la segunda (f. 91-160), de su historia eclesiástica. Esta, por la fecha de su portada, 1586, comenzó a imprimirse antes.
                                         

Su autor, el sacerdote extremeño Alonso Morgado, que ejerció su ministerio en Sevilla desde mediados del siglo XVI, es probable que conociese el manuscrito de la historia de Luis de Peraza según se ha indicado, pero lo que sí se sabe con seguridad son las lecturas históricas que había seguido puesto que él mismo las declara.

Al final del texto (f. 160r), Morgado ofrece un interesante dato sobre el tiempo empleado en su elaboración que inserta en el conocido tópico de que lo bueno que los lectores encuentren en los libros deben atribuirlo a Dios, y lo malo a los autores:

"A cuya Chronica yo he dado (gloria a Dios nuestro Señor) la presente expedicion, a mis propias espensas, y tan solo en el trabajo de continuos 10. años..."

Hay reproducción, no facsímil, hecha por la Sociedad de Bibliófilos Andaluces (Sevilla, Imp. de José M. Ariza, 1887).


B.G., sign., R.73.4.8. Otro ejemplar: R.55.2.3. 


(Tomado de CARACUEL MOYANO, R., DOMÍNGUEZ GUZMÁN, A., Un tesoro en la Universidad de Sevilla. Incunables y obras de los siglos XVI y XVII. Universidad de Sevilla, 1993)

lunes, 27 de noviembre de 2017

Regla de la Ilvstrissima Maestranza



10 h., 23 f.- Sign.: [4] gg2 ggg4 A4 -F4.- 4°. 
L. red. y curs.- 2 tam.- Inic. grab.- Portada orlada.- Grab.- La primera h. es un grabado de la Virgen del Rosario, orlado y con la leyenda "Ave Maria, gratia plena". 

Ejemplar con señales de polilla, que no afectan sustancialmente al texto. 


Curiosamente se imprimió en Zaragoza y no en Sevilla esta regla de una de las corporaciones más representativas de la capital andaluza, la Real Maestranza de Caballería. Y aunque en 1698 volvió a imprimirse en Granada por Francisco de Ochoa, ello no resulta tan extraño si se tiene en cuenta que la regla había "peregrinado á diferentes Ciudades" sirviendo de modelo para otras maestranzas que se fundaron después que la sevillana, como se indica en el Título 1° (art. 1°) de sus ordenanzas de 1794.

Vinculada en sus orígenes a la Hermandad de San Hermenegildo, cuyos fines eran la práctica de ejercicios guerreros por la nobleza local, la Maestranza de Sevilla con este nombre, según sus historiadores, fue fundada en 1670 y se considera, al menos documentalmente, la más antigua de España. En ese año, después de un periodo en que se fueron abandonando las prácticas militares en favor de las religiosas, treinta y dos nobles reorganizaron la antigua Hermandad que quedó bajo el patrocinio de la Virgen del Rosario del convento dominico de Regina Angelorum. El 21 de abril de 1671 tuvieron su primera Junta de Gobierno en la que fue elegido Hermano Mayor Don Agustín de Guzmán Portocarrero, y establecieron su primer reglamento. 

Esta edición zaragozana, muy modestamente impresa, lleva los siguientes preliminares: Aprobación dada en Zaragoza el 1 de enero de 1683 por el Maestre de Campo Don Pedro de Aragón (hs. 3-4). Licencia del día 5 del mismo mes por el Dr. Don Juan de Aguas, Canónigo de la Iglesia Metropolitana de Zaragoza y Examinador de su Arzobispado y del Vicario General Pérez de Oliván y Vaguer (h. 4v.). Dedicatoria de Don Félix Salvador a Don Alvaro de Portugal y Castro (hs. 5-6). Introducción (hs. 7-10). 

Del folio 1 al 23, siguen los catorce capítulos que contiene la Regla.

B.G., sign. 172/80.

(Tomado de CARACUEL MOYANO, R., DOMÍNGUEZ GUZMÁN, A., Un tesoro en la Universidad de Sevilla. Incunables y obras de los siglos XVI y XVII. Universidad de Sevilla, 1993)

miércoles, 22 de noviembre de 2017

De re militari libris XII


6 h., 383 p.- Sign.: a6 A6-Z6 Aa6-Ii6 .- Fol. L. rom.- 43 lín.- Inic. grab.- Grab.- Marc. tip.
Ejemplar falto de las primeras catorce hojas y con señales de polilla. En el Catálogo Colectivo sólo consta el de la Biblioteca Nacional de Madrid.




En el siglo XVI los italianos alcanzaron un gran prestigio en el campo de la ingeniería militar, disciplina que cobró una enorme importancia en este periodo y propició una abundante literatura de la materia en Europa. Algunos de esos ingenieros, al servicio de Felipe II, como Juan Bautista Antonelli, Francisco de Marchi y Tiburcio Spanochi, tuvieron un extraordinario peso en el desarrollo de las técnicas de fortificación en España. Esta edición de la obra De re militad escrita en el siglo XV por Renato Valturio, responde a ese interés despertado por el arte militar.

Valturio, nacido en Rímini y muerto en la misma ciudad en 1483, fue consejero de Segismundo Pandolfo Malatesta, quien participó en las más importantes empresas guerreras de la Italia de su tiempo. A él le dedicó esta obra que después sería traducida al italiano y al francés.



La presente edición parisina se ilustra con interesantes y vistosos grabados en madera de cañones, puentes, catapultas, máquinas para asaltar fortalezas y otros artificios de guerra, que se intensifican a partir del libro décimo y que, en la mayoría de los casos, van consecutivos y a toda plana desde la página 224 hasta la 319. 

Otro tratado sobre la materia de gran difusión en el Renacimiento fue De re militad, del escritor y militar romano Renato Vegecio (fl. ss. IV-V). De él también existe ejemplar del siglo XVI con excelentes láminas en la Biblioteca General.

B.G., sign. R.52.3.3.


(Tomado de CARACUEL MOYANO, R., DOMÍNGUEZ GUZMÁN, A., Un tesoro en la Universidad de Sevilla. Incunables y obras de los siglos XVI y XVII. Universidad de Sevilla, 1993)

lunes, 20 de noviembre de 2017

Thomae Mori Angli, viri ervditionis pariter ac virtutis nomine clarissimi. Omnia, quae hucusque ad manus nostras peruenerunt, Latina Opera.



6 h., 136 f.- Sign.: A6 A6-Y6 Z4 .- Fol. L. red. y curs., caract. grieg.- 2 tam.- 2 col.- Inic. grab. Apost. marg.- Marc. tip. en port. 
Sello en la portada de la Librería del Colegio de San Hermenegildo de Sevilla. Notas manuscritas de la censura.

En la agitada vida espiritual de la Europa de la primera mitad del siglo XVI, la figura del humanista inglés Tomás Moro (1478-1535), como la de Erasmo o la de Luis Vives, gozó de un enorme prestigio. Pero al contrario que con la obra de estos, de la suya hoy sólo se recuerda el tratadito latino que escribió en 1515, Utopía ("ningún sitio"), en el que frente a los desórdenes e injusticias de la sociedad describe un imaginario estado perfecto que él mismo sabía irrealizable, de ahí el título que le dio.




Esta edición de toda la obra latina de Moro, se inicia con dos epitafios a él, una poesía y un breve sumario del contenido. La Utopía comienza en el folio 1 y acaba en el 18. La última de las obras que le siguen, Expositio Passionis Domini ex contextv qvatvor Evangelistarvm, se halla llena de subrayados a mano en este ejemplar. En la portada lleva dos notas manuscritas: "Esta expurgado conforme al indice de 1632" con la firma de Diego del Marmol, y "Por Comision de los señores inquisidores corregi este libro conforme al indice expurgatorio de el Sr. D. Bernardino de Rojas, inquisidor general de el año de 1613" con la de Hernando Murillo. En la vuelta de la última hoja, manuscrito, "La utopia se emendo conforme a la censura del Sto. Officio" con la firma del Licenciado ¿Pacheco?.

De Tomás Moro sólo se expurgó su famosa Utopía, y su edición de Basilea de 1563 se prohibió por contener una apología del Elogio de la locura de Erasmo.

En fecha muy posterior se ha adherido a la contraportada de este ejemplar un grabado con el re- trato del humanista, firmado por el grabador alemán Juan Andrés Pfeffel.

Existe edición de Lovaina de 1566, impresa por Petrus Zangrius, de la que esta que se cataloga es considerada como variante por Adams y en el Index Aureliensis. De ella se conservan dos ejemplares en la Biblioteca General (R.4.3.10 y R.63.4.10).

B.G., sign. R.4.3.11.


(Tomado de CARACUEL MOYANO, R., DOMÍNGUEZ GUZMÁN, A., Un tesoro en la Universidad de Sevilla. Incunables y obras de los siglos XVI y XVII. Universidad de Sevilla, 1993)

viernes, 17 de noviembre de 2017

Fiestas de la Santa Iglesia Metropolitana, y Patriarcal de Sevilla.





4 h., 343 p. (con errores), 19 h.- grab.- Sign.: ¶4 * **
A6 -G6 I8 K6 -Z6 Aa6 -Dd6 Ee4 Ff4 .- Fol.
L. red.- 2 tam. - Grab.- Port. orlada.- Apost. marg. 

El ejemplar expuesto carece de la anteportada, grabada por Matías de Arteaga, con la figura triunfante de San Fernando y Sevilla al pie, y el grabado intercalado de la Giralda engalanada. En otro ejemplar (B.G. 98/109) se conserva la anteportada pero también carece del grabado de la Giralda y varios más.




Corresponde esta conocida obra a uno de los momentos más felices que vivió Sevilla en el siglo XVII, la subida a los altares de Fernando III. Si el siglo hasta entonces había sido pródigo en canonizaciones de santos españoles que la ciudad había venido celebrando con gran derroche a pesar de que no corrían buenos vientos para ella, ahora en 1671 le tocó el turno a su reconquistador y había que volcarse materialmente en todo tipo de manifestaciones festivas. Pero había que conservar memoria de ese esplendor no sólo por medio de las habituales y modestas relaciones, sino en una obra digna del suceso, de gran envergadura tipográfica. Para ello se aunaron una serie de esfuerzos que dieron como resultado esta extraordinaria edición, la mejor sin lugar a dudas de toda la imprenta sevillana del seiscientos, "un verdadero monumento en su género", como la califica Bonet Correa.

El autor del texto, el sevillano Fernando de la Torre y Farfán (m. 1677), aunque cultivó la poesía y la dramaturgia, es sobre todo conocido como cronista de fiestas. Además de esta, describió una de las inmaculistas celebradas en la ciudad en 1665 (Fiesta que celebró la Iglesia Parroquial de S. María la Blanca...), y la justa literaria que tuvo lugar al inaugurarse el nuevo Sagrario de la Catedral Hispalense (Templo panegírico, al certamen poético...), ambos textos impresos por el prolífico tipógrafo Juan Gómez de Blas en 1666 y 1663 respectivamente y también bastante conocidos. De ellos hay ejemplares en la Biblioteca General (sign. 88/106 y 218/040 del primero y 88/78 del segundo).


Si el relato de Torre Farfán resulta interesantísimo, en la obra lo más llamativo, y lo que ha propiciado mayor número de estudios, son sus nueve magníficas ilustraciones hechas casi todas por Matías de Arteaga, algunas sobre dibujos o pinturas anteriores pero en general para la ocasión, de Murillo, Francisco de Herrera, Juan de Valdés Leal y otros renombrados artistas. En dos grupos pueden clasificarse los grabados, uno constituido por distintos planos internos y externos de la Catedral engalanada para la ocasión, y otro de tema variado. Los más interesantes son los primeros, como por ejemplo el de la vista de la Iglesia Mayor en la que puede apreciarse su puerta principal todavía sin labrar -se haría en el siglo XIX-, el del Monumento que levantaron Valdés Leal y Bernardo Simón de Pineda en la nave mayor y, sobre todo, el vistosísimo de la Giralda adornada con banderas y estandartes, últimamente muy reproducido. Existe edición facsímil de la obra con introducción a cargo de Antonio Bonet Correa (Madrid, Fondo de Cultura de Sevilla, 1984).



B.G. Sign. 61/107

(Tomado de CARACUEL MOYANO, R., DOMÍNGUEZ GUZMÁN, A., Un tesoro en la Universidad de Sevilla. Incunables y obras de los siglos XVI y XVII. Universidad de Sevilla, 1993)