miércoles, 6 de abril de 2016

FRANCISCO PACHECO

Sevilla: por Simon Faxardo, 1649


Aprovechando la exposición inaugurada el  16 de marzo hasta el domingo 12 de junio sobre “Francisco Pacheco. Teórico, artista y maestro” en el Museo de Bellas Artes, invitamos a consultar  la edición impresa, también en Sevilla, por Simón Fajardo en 1649, disponible en el FondoAntiguo




El pintor Francisco Pérez del Río, que adoptó el apellido Pacheco por su tío canónigo de la catedral,  nació en Sanlúcar de Barrameda 1564 y murió en Sevilla en 1644, ha pasado a la historia por sus tratados teóricos y por ser el maestro y suegro de Velázquez. Junto a su labor pictórica destacó también por su prestigio como ideólogo, su empeño por difundir y poner en práctica el pensamiento artístico de su época, constituye en el presente un útil compendio para tratar de entender la ideología vigente en la época en que le correspondió vivir.

Persona docta en teoría pictórica y también erudita y conocedora de reglas, normas y cánones comenzó a redactar un tratado artístico que tituló Arte de la pintura, sin embargo en 1633 apareció en Madrid, la obra titulada Diálogos de la pintura del pintor Vicente Carducho, en el que muchas de las ideas de Pacheco aparecían ya sugeridas. 

Su obra la concluyo en 1641 pero Pacheco no la llegó a conocer impresa. Ésta se articula en tres libros. El primero se extiende sobre la antigüedad de la pintura y defiende la superioridad de ésta sobre la escultura. El segundo libro compendia las teorías del Renacimiento italiano. En el tercero y último  el autor desarrolla sus teorías sobre la forma de llevar a la práctica el ejercicio de la pintura y la iconografía con que se debe representar los temas religiosos.

Otra obra de Francisco Pacheco que se puede consultar en la biblioteca es el Libro de descripción de verdaderos retratos, obra que inició en 1599 y que consiste en una colección de retratos de los principales personajes de su época, entre los que se encuentran eclesiásticos, poetas, escritores y artistas acompañados todos de extensas noticias biográficas, y que se considera como una importante aportación a la historia del dibujo español. 
   
 












 No se conoce ningún intento de llegar a publicar esta obra en vida, quizás por la dificultad de encontrar un buen grabador que realizase las planchas que reprodujeran los retratos. A la muerte del artista el libro estaba aún en su poder y en su testamento el propio pintor indicó que se vendiese al mejor postor pero que no se dividiese entre varios compradores, en algún momento el libro se fragmento y sólo han llegado hasta el presente 64 de los 160 dibujos, con los comentarios que el artista llegó a realizar. 

Se conservan dos ejemplares de esta obra, uno en la biblioteca de la Facultad de Derecho y otro en la Biblioteca de Humanidades y de la General Antonio Machado y Núñez 

(Tomado de: Francisco Pacheco: 350 aniversario de su muerte: exposición. Sevilla: Caja San Fernando, 1994)

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